Hansi Flick recibió con sorpresa, desagradable, la noticia de la marcha de Íñigo Martínez el seis de agosto, pero catorce meses después de su llegada al club ya sabía, sabe, la realidad del Barça. La realidad, las necesidades y las ilusiones que, fuera del césped, se convierten en utopías. Y ahora, en la última semana de mercado, el entrenador está tan pendiente de preparar la visita al Rayo Vallecano como atento a su plantilla. Le preocupa, con razón, que de un día para otro pueda quedarse sin otro futbolista.

Probable no es pero desde el club se traslada la máxima cautela porque alcanzar la regla 1:1 es hoy muy complicado y se entiende que pudiera ser necesaria alguna decisión difícil de entender pero necesaria de tomar. «No quiero perder a ningún jugador; les necesitamos a todos» proclamó Flick en la previa de la visita al Levante, incidiendo directamente en Marc Casadó, el nombre que muy a su propio pesar se convirtió en máxima actualidad.

El centrocampista catalán conoce bien el entorno del Barça pero no le hizo ni pizca de gracia que uno, otro y otro medio más le pusiera en la rampa de salida, por más que él dejase claro que ni se planteaba tal posibilidad. Y durante la semana lo habló, directamente y sin tapujos, con el entrenador, quien le aseguró que podía estar tranquilo.

Casadó siguió a Fermín López, del que se publicó a principios de julio la existencia de ofertas mareantes por hasta 90 millones de euros que nunca se concretaron. Y antes del andaluz fue Gerard Martín quien estuvo en el escenario. Y vuelve a estarlo otra vez, pendiente como sigue de su inscripción.

Si el retorno al Camp Nou, con Montjuïc en el horizonte, es un tema que preocupa por la urgencia con que se debiera resolver todo (aún ni hay anuncio de los abonos), la confección final de la plantilla, que se supondría fuera de toda duda, tampoco está aclarada totalmente para el entrenador, que ya ha dado señales de cierto disgusto por más que sea comprensivo con la realidad del Barça. Y esté, a fin de cuentas, a disposición de lo que se decida en los despachos.

Beneficio

El asunto de las inscripciones es el que más ocupa, todavía al Barça. Se cerrará la rescisión de Oriol Romeu y la cesión de Iñaki Peña, a la vez que la salida de Hèctor Fort… Pero cancelar el contrato del mediocampista no será al fin tan beneficioso como se querría y entre todo ello quedarán flecos, y amplios, para poder registrar a Szczesny y a Gerard Martín. Y, también, a Roony Bardghji.

De tal manera que la directiva de Laporta pondrá en marcha el aval de 7 millones de euros para cubrirse las espaldas porque también está pendiente de Dani Olmo, cuya inscripción resulta estar en el aire si la Audiencia Nacional atendiera el recurso que presentó en abril LaLiga contra su registro. «No habrá problema» se sostiene desde el club… Pero se sabe que un fallo en su contra podría ser fatal.

De esta manera se traslada una intranquilidad disimulada pero cierta que desemboca en una sentencia clara desde los despachos: si alguien quiere irse, se atenderán sus deseos siempre que sean beneficiosos para el club. Y Flick lo sabe. Ni hace falta que se le diga directamente porque en los dos últimos meses ha recibido varias señales.

«No quiero que se marche nadie» repitió hasta tres veces en la sala de prensa antes de visitar al Levante y ahora, pensando en el sorteo de la Champions League y la visita al Rayo Vallecano, cruza los dedos para que nadie más siga el camino de Íñigo Martínez.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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