El Camp Nou sigue acelerando las obras de reforma y acondicionamiento con la mirada puesta en el 14 de septiembre, fecha señalada (esperada) para acoger su primer partido desde el 28 mayo de 2023, cuando el Barça se despidió del viejo recinto con una cómoda victoria (3-0) sobre el Mallorca que tuvo en Ansu Fati, autor de dos goles, a su gran protagonista.
El club azulgrana mantiene y proclama su optimismo de puertas afuera por más que siga esperando el Certificado Final de Obra correspondiente para estrenar parte del estadio, entre Tribuna y Gol Sur acogiendo en el mejor de los casos a 27.000 personas. La pasada semana se afirmó que este documento lo recibiría el Barça el lunes 18 de agosto… No fue, sin embargo, así.
Y los plazos se ajustan cada vez más atendiendo a que una vez recibido el certificado, este será remitido al Ayuntamiento de Barcelona, que entonces deberá tramitar la licencia de primera ocupación para abrirse al público. Y todo ello tendrá que contar, también, con el visto bueno de todas las cuestiones de seguridad.
«El tiempo va muy ajustado, cada vez más» refirió una fuente vecinal, advirtiendo que el club no ha dado señales para llevar a cabo una prueba piloto, como tenía previsto antes del Gamper, y de esta manera no se podrán evaluar como se pretendía ni los accesos ni la movilidad en el interior y exterior del recinto. De momento, se ha podido apreciar como numerosos trabajadores se esmeraban en limpiar los accesos de la Tribuna y, principalmente, del Gol Sur, la zona de Travessera de Les Corts en la que se aprecian ya las pasarelas y escaleras de acceso en estado muy avanzado.
El optimismo, moderado, que se traslada desde las oficinas del Barça no coincide con las asociaciones de vecinos colindantes con el Spotify Camp Nou. Fuentes consultadas de dichas asociaciones mezclan la cautela y la duda respecto a la apertura del estadio y argumentan ese recelo en que el club ya haya trasladado a LaLiga y la UEFA un plan alternativo, presentando el Estadi de Montjuïc como sede nuevamente provisional si no se llegase a tiempo.
El problema, claro, alumbra con la Champions League debido a la obligatoriedad de disputar toda la liguilla en un mismo estadio… Y no teniendo aún claro el Barça si la UEFA atenderá su solicitud de iniciar el torneo como visitante (entre el 16 y el 18 de septiembre), lo que le permitiría retrasar su estreno en casa hasta el 30 de septiembre o uno de octubre.
Tensa espera
Desde el Barça se mantiene que no no hay una decisión tomada en ese aspecto, sin descartar que el organismo continental sí atienda su solicitud, aunque, de todas maneras, el 28 de agosto, fecha del sorteo de Champions, deberá transmitir oficialmente a la UEFA el estadio en el que jugará toda la liguilla… Y en el club crece la sensación de que se deberá jugar en Montjuïc.
De plantearse el peor escenario falta por saber la decisión que se tomaría respecto a utilizar los dos estadios o jugar en el Olímpico hasta finales de enero, recordando que Joan Centelles, Director de Operaciones del proyecto Espai Barça, aseguró en noviembre de 2024 que «en ningún caso tendremos dos estadios abiertos simultaneamente«. De esta manera, lo que empieza a darse por más probable es que el equipo de Flick juegue la primera parte de la temporada (hasta enero) en Montjuïc… Menos el primer encuentro oficial contra el Valencia.
Y es que el concierto previsto para el 12 de septiembre en el Estadi Olímpic motiva que el equipo de Hansi Flick no pueda usar el Estadio Olímpico y tras debatirse entre volver al Johan Cruyff, limitado a poco más de 5.000 aficionados (y precisando instalar con urgencia la tecnología del VAR), o jugar en el Spotify Camp Nou sin público, la solución definitiva estaría en jugar como local en… Girona, en el último episodio de una novela que nadie se atreve a decir cuando acabará.
