La Liga a la primera. Y por segunda temporada consecutiva. Y enfrentado al Real Madrid, cara a cara. Lo nunca visto y lo más celebrado. No habría un argumento mejor en el Barcelona, un equipo llamado a ganarse un pedazo de historia en el fútbol español. Habrá que ver si también en Europa.

Una Liga de paliza. Son 14 puntos de ventaja sobre ese Real Madrid que bajo el liderazgo de Mbappé tenía que arrasar con todo. En España y en Europa. Y que ya acumula sus dos temporadas sin un triste trofeo. Y son 28 puntos, que se dice pronto, más que el Atlético de Madrid. Poco más que decir.

Europa, la Champions, se presenta como la asignatura pendiente de este soberbio Barça que casi se corona ya en España sin oposición. Lo dijo Guardiola y lo repitió Zidane, para que no quedasen dudas por el medio: La Champions es magnífica, el premio mayor… Pero el título de Liga es el principal, el que marca el poder, calidad y magnificencia de un equipo. Y si hace un año estrenó la etapa de Hansi Flick con título, lo volvió a hacer en su segundo curso.

El entrenador alemán se ha mostrado alineado con el club desde el primer día. Convertido en el gran acierto, monumental, de Joan Laporta, Flick ha estado a su lado a la hora de manifestarse en las pasadas elecciones. Un agradecimiento mutuo que desembocó en un triunfo sin discusión en las elecciones. Previo, todo ello, a esta reedición en la Liga.

Historia

Flick sucede a Ernesto Valverde enlazando dos títulos de Liga en sus dos primeras temporadas como entrenador. Y antes fue Luis Enrique. Y antes Guardiola. Y antes Van Gaal, Helenio Herrera y Enrique Fernández. Siete técnicos desde 1929 capaces de ganar el título liguero en sus dos primeros cursos. El reto ahora pasa por convertirse en el segundo, tras Guardiola, capaz de enlazar tres trofeos en sus primeros tres años…

¿El Madrid? Un equipo roto dentro y fuera del campo. Un grupo de estrellas individuales sin capacidad colectiva. Con Valverde en el hospital después de pelearse, es un decir, con Tchouaméni. Y con Mbappé en casa, viendo el partido por televisión y con unas reacciones… Extrañas por decirlo suavemente.

El Barça le arrastró a la nada por la vía rápida, con una falta soberbia de Rashford y un remate excelente de Ferran Torres, tras una asistencia mágica de Dani Olmo. Pudo golear el campeón pero lo evitaron Courtois, la precipitación y las excesivas ganas. Más ganas que presteza, aunque ya ni hacía falta.

Hansi Flick, como en su día ocurrió con Guardiola, Luis Enrique o Helenio Herrera, merecerá un apunte muy especial en los libros del Barça. El germano llegó, como ocurrió (en mayor o menor medida) con los citados, en un momento bastante crítico a nivel social y deportivo. Y su éxito, triunfo, ha sido incontestable.

Flick le ha devuelto la sonrisa al Barça. La sonrisa, el fútbol, los éxitos y el convencimiento.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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