El Barça que se estrenó en la Champions League aplastando al Feyenoord bajo la tormenta sumó ante el Racing de Santander su séptima victoria al hilo desde que comenzó la temporada, un pleno de record histórico con siete triunfos que son seis en LaLiga. Torneo en el que su dominio sigue sin ser contestado como se vio con una nueva goleada. La del record… y de record. Siete goles nada menos.

Tres días después de imponerse al Levante con una actuación menos convincente de lo habitual regresó el equipo de Hansi Flick al Camp Nou… Donde fue recibido como una semana antes, con una sinfonía de truenos y relámpagos que presagiaban un nuevo aguacero. Cayó el aguacero como cayeron los goles. Un 7-2 final que bien pudo haber sido hasta 10 goles, sin exagerar, tras un primer tiempo enorme y en el que se sucedieron las ocasiones. Y acabado, casi, con un penalti errado por Lamine Yamal que evitó la manita ya en el primer acto.

Al frente, como acostumbra, Raphinha, autor de un hat-trick y acompañado de manera especial por Adeyemi, el teórico rival de Gordon y que fue una absoluta pesadilla para la defensa racinguista, provocando dos penalties tan claros y evidentes que nadie lo protestó, tal como el que sufrió Raphinha. Tres penalties, con uno fallado para una noche, otra, en la que los jugadores de Flick, con su capitán al frente, mostraron una ambición, incluso con el partido ganado y firmada la goleada, que casi no se recordaría en el entorno azulgrana.

Incansable

En el Barça aquel esfuerzo que en su presentación como entrenador, hace ya 18 años, prometió Pep Guardiola está más de actualidad que nunca. Golea… Y sigue presionando la salida de balón al rival, en esta ocasión un animoso pero empequeñecido Racing. Y que a pesar de la goleada encajada pudo marchar contento y habiendo marcado dos goles. Uno estupendo de Maguette Gueye en la primera mitad y el otro agradeciendo el regalo de Szczesny, sustituto de Joan Garcia al descanso.

El catalán sufrió un tirón acercándose al final del primer tiempo y ya no compareció tras el descanso en señal de alarma y de precaución a partes iguales. Fue, desde luego, la nota negativa de otra noche de disfrute en azulgrana. Ya son siete victorias consecutivas, lo nunca visto en un inicio de temporada del Barça, y una nueva noche que apuntarse.

Solo el Athletic de Bilbao evitó recibir una goleada. Y lo consiguió gracias a una actuación sublime de Unai Simón, que solo encajó dos goles aquella noche en que se confirmó el no fichaje de Julián Álvarez… La potencia de este Barça es incontrolable. Y contemplar el partido, partidazo, de Adeyemi invita a pensar y preguntarse cual puede ser el techo de este equipo que en siete partidos oficiales se ha disparado hasta los 33 goles. Una catarata inverosímil.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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