Ganó el Barça su segundo partido de Liga, volvió a convencer en su posición de falso 9 Raphinha, quien anotó otra vez,, y completó un ridículo, entre vergonzoso y sideral, Miguel Ángel Gil Marín a cuenta, claro, del no traspaso de Julián Álvarez. Al club azulgrana, se entiende. El 2-0 con que despachó al Athletic en el Camp Nou fue el cierre de una jornada pastosa en rojiblanco. El equipo vasco dejando mucho que desear en el césped, el Atlético redondeando en la persona de sus dirigentes una determinación insostenible.
Mientras se mantiene en su postura y redobla sus acusaciones el club madrileño, sigue a la suya el campeón, sin caer en la impaciencia y sumando de tres en tres, aunque esta segunda victoria sobre el Athletic no fuera, en el marcador, tan brillante como el estreno en Elche. Cuidado… no lo fue, entre otras cosas porque Unai Simón, a pesar del ridículo del segundo gol encajado, salvó a su equipo de encajar otra goleada.
El equipo vasco, derrotado por el Sevilla en San Mamés en un debut obtuso, fue realmente muy inferior al campeón, que ni tuvo necesidad de apretar el acelerador para presentarse oficialmente en el Camp Nou con un triunfo tranquilo. Cercano a una goleada que no habría sido extraña.
Falsedad
¿Y el Atlético? Tiene tanto derecho, y más incluso, el club colchonero de negar vender a su futbolista al Barça como ninguna lógica existe alrededor del asunto, cuando un traspaso de futbolistas durante el mercado de fichajes siempre, SIEMPRE, comienza con el club comprador preguntando al jugador que pretende qué le parecería su fichaje.
El Atlético ha convertido el tema del delantero argentino en una especie de cruzada ridícula. El mismo Atlético que se acercó a Lookman, Almada o Le Normand (por ejemplo) antes de negociar con Atalanta, Lyon o Real Sociedad sus traspasos.
Y es el Atlético comandado por Apollo del que es representación pública en su posición de Consejero Delegado el señor Gil Marín, hijo de quien en 1992 se hizo con la propiedad del club con una maniobra tan ilícita como ilegal. Jesús Gil y Enrique Cerezo presentaron en el CSD unos resguardos bancarios por valor de 7,8 millones de euros el primero y 3,6 millones el segundo certificando su depósito para completar la conversión del club colchonero en Sociedad Anónima… Sin haber invertido ni un solo euro propio. Ambos pidieron a través de Dorna un préstamo exprés y se valieron con el justificante del ingreso.
Un día después, tras aprobarse la conversión y recibida el acta notarial de la operación, Jesús Gil y Enrique Cerezo devolvieron el dinero íntegro al banco. Quiere eso decir que el Atlético tuvo oficialmente las acciones emitidas… Pero sin ningún fondo.
En 2003 la Audiencia Provincial les condenó por apropiación indebida, confirmando que la adquisición del club se llevó a cabo a través de una falsedad. Pero… Ahí está hoy Gil Marín, el hijo, acompañando a Cerezo, el mismo productor, representando al club colchonero y atreviéndose a acusar al Barça. «Nos repugna la falsedad, falta de ética… No se negocia con el Barça» reveló el Consejero Delegado. Tan tranquilo y sin preocuparse de que nadie, absolutamente nadie, le pudiera desde cualquier medio parar los pies y recordar ese pasado tan oscuro.
Julián Álvarez, muy probablemente, no fichará por un Barça que prácticamente hace dos semanas que se olvidó, por el momento, de él. Pero en toda esta historia si hay un derrotado es el Atlético de Madrid. Qué decir de Gil Marín, el señor que que se atreve a hablar, desde el fango, de ética…
