A Marc Casadó la sonrisa se le borró hace tiempo en el Barcelona. Tanta lucha, tanto esfuerzo, tanta entrega y compromiso con el club no le sirvió para nada más que ser apartado de mala manera. Hace tiempo que Hansi Flick le apartó del plano y perdió el espacio que tanto le había costado lograr en el primer equipo y por más que afirmó, proclamó y repitió su amor por el Barça… Se le ha mostrado la puerta de salida con una frialdad inaudita tratándose de quien se trata.
De nada le sirvió en su día seguir el consejo de sumarse a la agencia de Jorge Mendes. Menos aún ofrecerse para jugar en el lugar que necesitase el equipo. Flick, que le descubrió en Estados Unidos durante el verano de 2024 y confió (más por necesidad que deseo) en él, le fue apartando en cuanto se recuperó De Jong de una lesión y poco a poco… Desapareció.
Ahora, en el punto final, Casadó quedó apartado de una convocatoria de pretemporada porque, se supone, el club tiene encarrilado su traspaso y no iba a arriesgarse a una posible lesión. Probablemente fuera el futbolista de la plantilla con mayor identificación azulgrana. El que se iba sin más a celebrar los títulos al centro de la ciudad y el que, advirtió, solo se iría cuando le echasen. Por encima de cualquier circunstancia. Ya ocurrió.
Silencio
No ha existido, con el mediocampista, ninguna clase de cercanía, menos aún de cariño atendiendo a su historial azulgrana. Llegó a los 13 años desde la Damm, en 2016 y prefiriendo «sin dudarlo» la propuesta del Barça a una que tenía también del Valencia. Fue creciendo, con personalidad, juego y disciplina, hasta convertirse en capitán del equipo juvenil, ganando todos los trofeos y ascendiendo, con 18 años, al filial.
Líder en el filial, es imposible olvidar sus lágrimas en Córdoba, la triste noche en que el equipo andaluz derrotó al Barça B de Rafa Márquez en la final del play-off por el ascenso y aunque había tenido un paso más bien invisible con Xavi en el primer equipo, la llegada de Flick pareció cambiar las cosas.
No llegó a ser así. Por más cariño que le ha mostrado la afición, su protagonismo en el Barcelona del alemán fue a menos con el paso del tiempo y a pesar de tener uno de los salarios más bajos de la plantilla (menos de 1,5 millones de euros por temporada) ya no hay espacio para él. El posible fichaje de Rodri ha sido la puntilla final.
«Mientras el Barça me quiera aquí estaré» es una afirmación que Casadó no dejó de repetir y que refirió hace apenas un mes. Pues… Ya no se le quiere. En el fútbol de alta competición, profesional y sin lugar para el corazón puede entenderse que no tenga espacio… Pero es difícil, mucho, aceptar la manera en que ha sido tratado. Con un silencio que da a pensar desprecio inaudito por ser quien es.
