Joan Laporta se instaló cómodamente junto a sus colaboradores más cercanos en el Camp Nou. Cerca, pero fuera de un palco que a lo visto en los alrededores del estadio tiene muchos visos de volver a ser su territorio tras las elecciones del 15 de marzo. La primera jornada en que los precandidatos recogieron firmas en día de partido la goleada del expresidente fue incontestable. Una goleada, fiesta, a la que se unió el equipo de Hansi Flick, que por 3-0 desarboló como quiso a un voluntarioso pero menor Levante.
Disfrutaron los más de 45.000 aficionados que contemplaron en directo como el Barça recuperó el liderato aprovechando la derrota del Real Madrid en Pamplona y disfrutó Laporta comprobando que su papel de favorito en las elecciones aumenta a cada día que pasa. Ni la carta Messi, ni la llamada a recuperar el protagonisno de los socios, ni las llamadas a una grada de animación cuya adopción se le ha perdido a sus rivales parece haberle dolorido.
Sigue Víctor Font llamando a la unidad, cada vez con mayor intensidad, entendiendo que quizá la única manera de ganar en las urnas sea presentando una única candidatura con la que enfrentarse a la junta saliente, que si el sábado por la tarde se dio un baño de masas en su sede electoral, un día después comprobó que mantiene el favor mayoritario de los socios y socias del club.
Sin rival
Habrá que ver si habrá partido en las votaciones del 15 de marzo… Más al menos del que hubo este domingo en el césped del Camp Nou, donde el Barça de Flick derrumbó sin más problemas a un Levante animoso, que sorprendió en su primera llegada a un Joan García firme y salvador pero no tardó casi nada en rendirse.
Bernal jugó, dio juego y asistió. Y Cancelo disfrutó de una jornada enorme, convertido en un puñal ofensivo por la banda izquierda y en asistente para el 2-0 a la media hora de partido. No fue un partido a tener demasiado en cuenta atendiendo a la realidad de un Levante cuya permanencia empieza a ver cerca de lo imposible.
Lo trascendente, contra un rival que siempre, siempre, ha perdido en sus visitas era vencer para recuperar el liderato. Y eso ocurrió. Que la actuación de los delanteros fuera entre discreta y mala queda en segundo término. Son 12 partidos ligueros como local y 12 victorias en la segunda mejor racha desde la temporada 1981-82, cuando bajo el mando de otro técnico alemán, Udo Lattek, se llegó a las 14.
