Leo Messi recibió el alta médica de la distensión sufrida durante el amistoso ante el Barcelona de Guayaquil hace dos semanas y el domingo podría jugar en el estreno de la MLS en Los Ángeles. La preocupación de días pasados ya ha desaparecido y Leo estará a punto, sin más, las próximas semanas. El 15 de marzo, por ejemplo, el Inter Miami jugará en Charlotte. Mientras en Barcelona se celebren las elecciones a la presidencia.
Joan Laporta, que parte como principal favorito más allá de encuestas interesadas (e invisibles) y proclamas de sus rivales, mantiene un perfil tranquilo, ignorando a esos opositores y apenas atendiendo su propia táctica a emplear. Y si algo le incomoda es, claro, la figura de Leo Messi, al que no pudo renovar con un asado y con el que no mantiene ningún tipo de relación.
Messi no votará en las elecciones. Al margen de que la directiva saliente impusiera la obligatoriedad de hacerlo personalmente en las instalaciones del Barça, rechazando de esta manera la opción de un voto por correo que sí se usó en 2021, el astro argentino mantiene un prudente silencio. Que no ha evitado que se convierta en protagonista de excepción.
Arma
Hace ya semanas, o meses, que Víctor Font ha querido capitalizar la figura de Messi. El empresario de Granollers inició su campaña afirmando que una de las primeras cosas que hará «cuando gane las elecciones» (porque da por sentado que será el vencedor) será «llamar a Leo«, cuya vuelta al Barça entiende tan indiscutible como segura con su mando.
Font anuncia una propuesta «con tres patas: institucional, comercial y deportiva» para recuperar la figura de Messi. Es la otra arma, en paralelo a su guiño hacia los socios, a quienes considera «marginados» por Laporta y a quienes promete rebajar el precio de los abonos.
Pero mientras Font sigue esperando que los ‘otros‘ opositores se avengan a entrar en su candidatura (cada vez con menos esperanzas) y Xavi Vilajoana centra su discurso en «recuperar al socio» a la vez que pide que no se utilice a Messi, sin olvidarse de exigir a Laporta que explique «la verdad de por qué le echó«, quien da un salto es Marc Ciria.
El tercer hombre
El económista, visto sospechosamente desde algunos ámbitos como un submarino de Laporta en este proceso electoral, dio el golpe colocando una gran pancarta que, recordando la colocada por el expresidente en Madrid en 2021 y referida directamente al crack argentino.
De entrada insinuó haber «conversado» con personas cercanas a Messi y después, arrinconado a preguntas, reconoció no haberlo hecho. Pero proclamó que la gran lona «es un homenaje» del barcelonismo. Y que «nos dejaremos la piel para que vuelva«.
Convencido dela necesidad de ganar porque, sostuvo, «somos los únicos que podemos salvar al club«, Ciria dio un verdadero golpe de efecto en esta, todavía, precampaña electoral. Se lo mira con tranquilidad Laporta, con incomodidad Vilajoana y con incredulidad Font, temeroso de que unas elecciones cin tres candidatos faciliten el triunfo del ex presidente.
