El Clásico de nunca jamás frenó la cabalgada liguera del Barça, le dejó sin récord y le regaló oxígeno al Real Madrid. La Liga se aprieta gracias a un Clásico decidido a partir de un gol de rebotede Mbappé que acabó descentrando en exceso a un líder descosido y falto de una idea concreta. O eso pareció hasta que se fue con todo… Y recibió el bofetón definitivo en la recta final, con una jugada tan bien comenzada por Bellingham como acabada por Camavinga, que le regaló, nunca mejor dicho, el 1-2 definitivo al francés, horrible en el juego pero innegociable en el resultado.
Las cosas del fútbol y de un partido de máximos que le vino grande al equipo de Hansi Flick, derrumbado a la que ha jugado dos partidos de máxima exigencia, después de su tropiezo en París.
Falto de físico Raphinha, al Barça se le hizo cuesta arriba el partido, ya de entrada, por su falta de contundencia en la presión. Una de sus mejores cualidades, de inicio, quedaba en casi nada porque el capitán no llegaba fresco al duelo. Y a su lado Lamine Yamal se pensaba cuando acudir con todo y cuando reservarse. Y Gordon, el tercero, no sabía si ir con todo o quedarse un paso atrás por si acaso.
Una circunstancia tan pequeña en el argumentario general del partido ya le pesó al líder más de lo adecuado, sacando rédito el Madrid, también por la irregularidad de Pedri y el poco tino de Fermín, apagado más allá de dos actuaciones puntuales y que le pesaron al equipo azulgrana, beneficiando a los de Mourinho, bien plantados con un crecido Diomandé, tan peligroso como Güler y Bellingham.
Buen fútbol a ratos y muchas imprecisiones a menudo marcaron un primer tiempo que se definió por el error fatal de Gerard Martín en despejar un balón que metió de rebote Mbappé, tan apagado y fuera del partido… como decisivo al final. No jugar a nada para aparecer en todo, como se vería en el desemboque, cuando remató a placer la asistencia de Camavinga.
Al Barça le faltaron demasiadas cosas para ganar y romper todos los records… Pero de manera similar al partido contra el PSG acabó perdiendo un partido que quizá debió comprender que era muy difícil ganar. Tanto que tendría que aprender a no perder. Tres años después del 1-2 en Montjuïc el Madrid volvió a ganarle al Barça en casa, por primera vez en el Camp Nou desde la semifinal de Copa del mismo 2023.
Y el Barça, después de 18 victorias ligueras consecutivas en el estadi, todos los partidos desde su regreso, cayó con todo. Sigue líder y esa es la buena noticia… Pero en cuatro días ha recibido dos sopapos. A dos semanas de visitar al Atlético de Madrid en el Metropolitano.
