El Barça volvió a disfrutar. Salvó los muebles a última hora en Newcastle con evidentes síntomas de agotamiento y removida la alineación por Hansi Flick, derrumbó a un Sevilla con ganas pero sin argumentos. Con el rumor sordo pero claro del triunfo de Joan Laporta en las elecciones, en el campo tampoco hubo discusión. Y con un 5-2 sobrado, los nombres de Joao Cancelo, Raphinha y Xavi Espart alumbraron tanto como las rotaciones del entrenador.
Mientras se sucedían los sondeos de los medios de comunicación, que iban aumentando hora a hora la ventaja de Joan Laporta sobre Víctor Font, los rumores se multiplicaban en el graderío del Camp Nou. Un estadio lejos del lleno esperado (no se llegó a las 56.000 localidades ocupadas) pero sobrado de ánimo, con la grada de animación de regreso al Gol Sur.
En apenas veinte minutos el partido quedó sentenciado. Dos penalties forzados por un Cancelo sobresaliente (que en la segunda mitad anotó un golazo) los anotó Raphinha y las esperanzas del equipo andaluz quedaron en nada. Ni el gol al límite del descanso marcado por Oso para llegar al 3-1 después del logrado por Dani Olmo provocó ningún cambio de escenario.
Y es que la segunda parte fue un paseo, sin abusar ni agobiarse, para el líder, que respondió así, sin más contratiempos, a la victoria sabatina del Real Madrid sobre el Elche. Regresó Gavi tras casi siete meses de ausencia y su vuelta fue la guinda de una tarde feliz. Y solo marcada negarivamente por una actuación, otra, muy deficiente de Robert Lewandowski. No sería exagerado decir que el Barça ganó, goleó, con diez.
Record
Consiguió así el equipo de Flick enlazar su 14ª victoria liguera consecutiva en el Camp Nou desde comienzo de temporada. E igualar de esta manera los 14 triunfos que consiguió de corrido el equipo que dirigía otro alemán, Udo Lattek, en la temporada 1981-82. Entonces el desastre que siguió al record fue de órdago puesto que el Barça, que cabalgaba sin freno hacia el título, no volvió a ganar, perdiendo cuatro partidos y empatando los otros dos de los últimos seis.
No parece, de entrada, que ahora exista riesgo de repetir aquel desgraciado final de curso. Al contrario, a cada jornada que pasa existe el convencimiento de que el título de Liga se dibuja de color azulgrana. Europa, de momento, será otra cosa.
Será, en cualquier caso, acompañado del mismo gobierno que dirigió al club desde marzo de 2021. Y es que Joan Laporta se despidió del partido convencido ya de su triunfo en las urnas. Nunca un presidente saliente perdió en el Barça unas elecciones. Y no iba a ser Víctor Font quien acabase con esa historia…
