Anthony Gordon aumentará a 20 el número de futbolistas británicos en la historia del FCBarcelona. Desde los 42 partidos de John Parsons entre 1900 y 1904 y hasta los 53 jugados la última temporada por Marcus Rashford, la colonia británica mantendrá su protagonismo en la plantilla… Que en la era moderna fue más bien escaso.
De hecho, el ya ex delantero del Newcastle será el sexto británico (y tercer inglés) en los últimos 42 años, desde el fichaje del escocés Steve Archibald en 1984 y que fue el primero desde la década de los años 1910 del pasado siglo.
No ha sido el Barça un club muy propenso a contar en sus filas con futbolistas del Reino Unido. Menos aún en este siglo XXI, limitándose hasta hoy a Rashford y en contraste al Real Madrid, que desde Steve McManaman y hasta Trent Alexander-Arnold ha contado hasta siete jugadores.
Riesgo calculado
Gordon es el segundo futbolista fichado (Rashford fue una cesión) directamente a un club de la Premier League, cuatro años después de Raphinha, procedente del Leeds United y convertido, tras unos inicios más que dudosos, en una de las claves del mejor equipo de Hansi Flick.
Y es, de momento, el séptimo fichaje más caro de la historia del club azulgrana, en una lista tristemente encabezada por los 135 millones que se pagaron por Coutinho. Los 70 millones por Gordon se contemplan como un riesgo… Pero un riesgo calculado. Una inversión que no debería, caso de no funcionar deportivamente, convertirse en un fiasco financiero.
Cierto es que la desmesurada operación de Coutinho, procedente del Liverpool, acabó siendo terrible por cuanto entre cesiones y traspaso final solo recuperó unos 30 millones de lo invertido, pero el brasileño puede considerarse la excepción que confirma la regla.
En el fichaje de Gordon el Barça ha seguido las directrices marcadas en su día por Jordi Cruyff para apostar por Raphinha y no por Antony, hoy en el Betis y que del Ajax pasó al Manchester United en un traspaso que nunca cuajó. «Nos decantamos por Raphinha porque ya triunfaba en la Premier League y eso significaba que, si fracasaba en el Barça, aún podríamos venderlo por un precio elevado de vuelta» explicó, en una afirmación que, contemplada en otros ejemplos, casi siempre se cumple.
Ejemplos
Traducido a euros, el Barça pagó por Gary Lineker 3,2 millones al Everton en 1986 e ingresó tres años después 1,8 desde el Tottenham. Por Mark Hughes, un fiasco futbolístico, se pagaron 3 millones al Man United y dos años después el propio club de Old Trafford lo recuperó por 2… habiendo pagado en la temporada anterior 600.000 euros el Bayern Múnich por su cesión.
Es una pequeña muestra de una lista mucho más amplia que demuestra que los clubs ingleses suelen mantener sus ojos abiertos a los futbolistas que se hicieron un nombre en su Liga y después volvieron. Caso bestial es Paul Pogba, que dejó el United por la Juventus a coste cero en 2012 y al cabo de cuatro años los diablos rojos lo recuperaron por 105 millones de euros.
5 millones recibió el Liverpool de la propia Juventus en 1986 por Ian Rush y 4 (entre cesión y fichaje) llegó a pagar al cabo de dos años, mientras que el Newcastle pagó 25 millones al Real Madrid por Michael Owen en 2005, apenas un año después de que el club merengue lo fichará por 12.
Anthony Gordon llega ahora al Barça como apuesta del club por un jugador con mercado abierto en Gran Bretaña. Y en Europa. Si le seguía el Bayern también lo hacía el Manchester United… Y en el Camp Nou tendrá la ocasión de demostrar la validez de la osada apuesta de Deco por él. Si, como se confía, triunfa de azulgrana será un fichaje magnífico. En caso contrario, su vuelta a Inglaterra debería minimizar el coste.
