El Barça celebró su 125 aniversario perdiendo, en Montjuïc, contra Las Palmas (1-2). Aquello que ocurrió en plena crisis de resultados tuvo un momento de recuerdo la tarde del 126 aniversario… Pero, aunque sin brillantez, pudo solucionarlo. El Alavés se avanzó solo comenzar, en un error lamentable y generalizado de la defensa azulgrana. Después Lamine Yamal y Dani Olmo (sus primeros goles en el Camp Nou) le dieron la vuelta para colocar el 2-1. Y sufriendo cerró el campeón su victoria, anotando su doblete Olmo en tiempo añadido.

3-1 en una tarde extraña que comenzó de mala manera porque un problema con la app de Socios del club provocó que unas 7.500 localidades (según confirmó el propio club) no pudieran descargarse y motivó unas colas tan insólitas como vergonzantes en la oficina de atención al socio. Las protestas contra la directiva de Joan Laporta no se hicieron esperar… Sin conocer que el club, tal como ocurre en competiciones de distintos países, quiso retrasar el inicio del choque hasta que todos los aficionados estuvieran en sus asientos. Pero LaLiga, cuando recibió la comunicación del Barça, lo prohibió expresamente.

Quedó la directiva señalada, por una vez sin razón, y se tuvo que iniciar el partido en el horario establecido. A la media hora ya se habían visto todos los goles, los errores obtusos, la salvada, soberbia, de Joan Garcia que precedió al 2-1 y el triunfo de un Barça que cerró el sábado como líder. Un líder, eso sí, alejado de toda la brillantez que se le supondría.

Sufrimiento

Futbolísticamente no disfruta de su mejor momento un Barça que adolece de la energía de la pasada temporada y que, por si no fuera suficiente, padece de lesiones que le rompen por el eje. Quería contra el Alavés enterrar la decepción de Stamford Bridge y acabó pidiendo la hora después de que Joan Garcia volviera a salvarle. En una jugada señalada en fuera de juego y que, de ser gol probablemente se habría estudiado en el VAR.

Tres días antes de recibir al Atlético en un examen de primer orden, necesitado de recuperar sensaciones, el campeón evidenció problemas en eso que se conoce como partido de entreguerras. Metió mano Hansi Flick a la alineación, dando el mando en el centro a Bernal y Casadó, recolocando a Èric de lateral o Gerard Martín como central zurdo. Volvió al once inicial Raphinha y reapareció en la segunda parte Pedri.

Muchas variaciones pero pocas alegrías futbolísticas. Un aniversario que se completó con una victoria necesaria para colocarse líder a la espera del partido del Real Madrid. Esperando a días mejores al menos ganó el Barça. Era, se entiende, lo principal.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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