El Barça se quedó sin red de seguridad en la Champions League. Goleado (3-0) por el Chelsea en Londres se quedó fuera de las primeras ocho posiciones y ya está obligado a ganar los tres partidos que le restan. Es verdad que el calendario será asequible: Eintracht en casa, Slavia fuera y Copenhague para cerrar como local en la última fecha. Pero un simple error, que no sería el primero recordando Brujas, le condenaría a jugar el play-off previo a los octavos de final.
Tan cierto es que la imagen del Barça mejoró en las últimas semanas como que ha fallado en los partidos grandes. PSG, Real Madrid y Chelsea le han derrumbado y el equipo inglés, en Stamford Bridge, le dejó bastante más señalado que, sin ir más lejos, el campeón del torneo dirigido por Luis Enrique.
Falló un remate franco aún con 0-0 Ferran y a partir de ahí creció tan exponencialmente el Chelsea como se empequeñeció un Barça sin personalidad, sin colocación y con miedo. Un autogol, casi cómico, de Koundé cerca de la media hora comenzó a dar forma a un drama que se convirtió en mayúsculo en cuanto Araújo se fue expulsado a la caseta rozándose el descanso.
Mal sin más
En la segunda mitad, esperándose una reacción del equipo de Hansi Flick lo que se vio fue poco menos que un atropello de los hombres de Maresca. Error de Frenkie de Jong y golazo de Estevao (sensacional) y sin atisbo de rebelión, viéndose a un equipo disminuido y, lo peor, incapaz de hacer mal al Chelsea, llegó la puntilla. Delap, apoyado por el VAR, anotó el 3-0 ya definitivo y mostró, sin disimulo, la peor imagen de un equipo que en t0da la pasada temporada nunca, nunca, se entregó de esta manera.
El campeón del mundo le planteó un partido de ida y vuelta, con marcajes ferreos, velocidad y cierto descontrol. Y al Barça le vino todo demasiado grande. Mal, sin más, debería ser el resumen de su partido en un campo, Stamford Bridge, donde siempre ha disfrutado o sufrido partidos para recordar.
Ocurrirá, seguro, con este 3-0 incontestable porque habrá que ver su futuro inmediato en la Champions. La obligación, lógica, de ganar los tres partidos restantes le llevaría hasta los 16 puntos, la frontera mínima con que la pasada temporada se metieron Leverkusen, Lille y Aston Villa entre los ocho primeros, quedando fuera, con 15, Real Madrid, Bayern o Borussia Dortmund.
Más sufrió el finalmente campeón PSG, que se quedó en 13 puntos, uno más que Juventus o dos por encima de Manchester City. El equipo de Guardiola acabó KO a las primeras de cambio frente al Madrid, en un cruce explosivo, mientras Juve y Milan también se fueron a casa.
Desde luego, un tropezón, empate, sería terrible porque le dejaria fuera de esas primeras ocho posiciones con toda seguridad (sumaría un máximo de 14 puntos) y le obligaría a jugar ese peligroso play-off,además de no tener, después, el factor campo a favor. El Barça de Flick se metió en un lío. Cayó en su tercer partido de máxima exigencia y Europa ya no le dará más margen.
