El VAR está para impartir justicia en el fútbol. Y eso hizo en Bélgica. Anuló un penalti que no era y anuló un gol que llegó precedido de una clara falta al yanotanbueno Szczesny. Y así el Barça sobrevivió a duras penas ante un Brujas embrujado, valiente y decidido. Y que no ganó, casi, de casualidad. Bueno, también por Lamine Yamal, que fue de lo poco que se salvó de las miserias.

El Barça que paseaba un fútbol magnífico por España y Europa la pasada temporada es ahora una sombra. Triste y apenada que se mira al espejo y no se reconoce. El 6-1 al Olympiacos que disimuló un juego irregular dio paso a un 3-3 que ya no disimuló el drama y la mediocridad. A la carrera, en contragolpes matemáticos, el Brujas señaló a un equipo desconocido.

La solidaridad de antaño no existe. La presión en campo contrario, iniciada por los delanteros, es invisible y los jugadores del centro del campo, la segunda línea, sufren una pesadilla a cada salida por velocidad de los rivales. Ocurrió en Brujas y se confirmó que la figura agotada de Pedri en partidos anteriores, es el síntoma principal.

Equidad

Se rompe el equipo, no alcanza a la presión y esa defensa tan adelantada pasa de ser un riesgo supremo a ser un suicidio colectivo porque es imposible correr hacia atrás sin una sincronización perfecta. Lo padeció ante el PSG y lo sufrió en el Clásico. Lo malo es que, con todo el respeto, el Brujas no es el Real Madrid.

Esa presión tras pérdida que fue una de las claves del pasado curso ha desaparecido de forma tan misteriosa como evidente. Y ese cambio, salvaje, se lo lleva todo por delante. El Barça ha encajado 20 goles en 15 partidos oficiales y mientras deambula a cinco puntos del liderato en LaLiga… En Europa está rozando el imposible.

Un empate y una derrota en cuatro partidos y con el Chelsea esperando deja en el aire que pueda este equipo entrar entre los ocho primeros clasificados. Algo impensable al comenzar la temporada.

No alcanza

Aquella sentencia histórica de Messi es ahora una sospecha tan triste como imposible de creer hace dos meses. La lesión de Joan García pesa, pero más, en cuanto a juego, la ausencia de Raphinha. No alcanza solo con Lamine Yamal, que en Bélgica rendondeó un partido excelente y se quedó, casi, solo ante el peligro.

Colaboró Fermín y mostró galones Èric García. A partir de ahí, casi, la nada. El VAR hizo justicia en el marcador pero, desde luego, no ocultó que este Barça muestra síntomas de preocupación. Mucha. Y mucho deberá mejorar Hansi Flick en su vestuario.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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