El Barça jugará los cuartos de final de la Champions League. Derrumbó y aplastó a un apasionado y respondón Newcastle con más claridad, espectacular, en el marcador (7-2) que en las sensaciones. Aunque el comienzo de la segunda mitad fue suficiente para resolver una eliminatoria que, no hay que llevarse a engaño, se le atragantó en el primer tiempo. Después, la exhibición fue apoteósica.

Un penalti tan claro como oportuno en el añadido de la primera parte acabó por ser decisivo. Tuvo suerte el equipo de Hansi Flick para irse al descanso con ventaja, liderado por un Lamine Yamal magnífico. Y acompañado, de inicio a final, por un Raphinha monumental y un Fermín inabordable. Pasó así de sufrir a disfrutar. Y golear con suficiencia y hasta espectaculartidad a un rival que se desintegró casi sin comprender la razón.

Parecía imposible (o lo era) imaginar el desenlace del partido y la eliminatoria cuando se superaba la primera media hora de partido. A los dos goles de Raphinha y Bernal respondió el Newcastle por medio de Elanga… Dejando al descubierto una labor defensiva muy deficiente del Barça, incapaz de imponer su fútbol.

Ida, vuelta y fin

Se dejó llevar el equipo azulgrana al formato de partido que quiso el equipo inglés. Lejos de jugar con calma, toque, paciencia y posicionamiento, lo hizo con impaciencia, vértigo y rapidez. Y no le fue bien. Nada bien. Hasta que la fortuna, gracias a la insistencia, le abrazó.

No merecía Lamine Yamal pasar una mala noche después de su error que precedió al 2-2. Ni tampoco sus compañeros, que mejor o peor se entregaron a un juego incómodo. Pero después… La locura. Del temor a la euforia se pasó en el tiempo de descanso porque el Barça apareció desatado del vestuario y destrozó a un incrédulo Newcastle en un plis.

Le metió tres goles en diez minutos (del 51 al 61) para pasar del ajustado y angustioso 3-2 a un definitivo y bestial 6-2. Especial protagonismo de Raphinha para bien… Y de Joan García para mal, que ya después de que el brasileño anotase el séptimo gol azulgrana tuvo que retirarse con molestias en el muslo… Sustituido por un Szczesny que se estrenó como azulgrana en el Camp Nou para dejar en el ambiente el temor y la impaciencia por saber el alcance de su lesión.

Pero nada pudo ocultar la bestialidad de una segunda mitad excepcional del Barça, que supo aparcar los nervios de la primera y convertir el susto en una goleada de record e histórica. Deberá mejorar su faceta defensiva, sí, pero Europa sigue viendo el color azulgrana.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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