Fermín Lopez no abandonará el Barça. No en este extraño mercado de verano que ha protagonizado, muy a su pesar, viendo su nombre relacionado con un Chelsea al que él, personalmente, nunca llamó. Se cierra, o quizá sea más acertado señalar que se aparca, una novela inaudita. O no tanto refiriéndose al Barça.

Al bueno de Fermín, al margen de colocarle en el plano por supuestas divergencias con Gavi o de publicarse que esta temporada (jugó medio tiempo en el estreno liguero y cero minutos en la segunda jornada) «tendría menos minutos«, algún emisario le presentó al Chelsea y desde el Chelsea se recibió el ofrecimiento con tanto interés (lógico) como cautela.

Pero por más que se aseguró, el club inglés no llegó a presentar una oferta formal por el mediapunta andaluz. Y aunque le dejó saber a través del mismo agente que llamó a Stamford Bridge que su salario en el Barça allí sería bastante superior, no llegó a existir, ni de principio, ninguna negociación. Entre nadie.

Desde las oficinas de este Camp Nou que aún no se sabe qué día abrirá sus puertas al público se trasladó el mensaje de que cualquier futbolista que quisiera marcharse debería presentarse con una oferta «adecuada«. Las estrecheces económicas, las dificultades para inscribir y alcanzar la regla 1:1 provocaron que, de forma tan sorprendente como inesperada, el Barça anunciase la salida de Íñigo Martínez, anteponiendo el interés financiero al deportivo, puesto que ya significó un golpe bajo para Hansi Flick.

Insistencia

Pero antes de consumarse la marcha del central, alrededor del club se especuló con el nombre de Gerard Martín, durante las vacaciones y afirmando algún medio la existencia de una propuesta de 12 millones de euros que el Barça nunca negó… Y que nunca llegó a existir. Y tras el lateral se catapultó a Fermín y, casi de manera inmediata a Marc Casadó. Los dos canteranos y el primero de coste mínimo.

Los tres, sin estridencias, expresaron su intención de permanecer en el Barça pero tras iniciar LaLiga, ganando el Barça en Mallorca y aunque el volante andaluz había proclamado que se quedaría «seguro«, se recolocó, a toda potencia, su nombre en el escenario.

Curioso fue que desde el club se afirmase que no estaba en venta y Deco sentenciara, junto al entrenador, el deseo de que Fermín se quedase. El Chelsea nunca dio un paso al frente y el jugador, presionado para dar a conocer sus intenciones, permaneció en un discreto y serio silencio porque, de hecho, él nunca dijo nada a partir de su declaración de intenciones al acabar el Gamper. No tenía razón repetir la misma cantinela.

La insistencia durante los días previos, y en la misma jornada, a la visita a Vallecas fue una prueba auténtica para un jugador sin el glamour de tantos otros pero que es indiscutiblemente estimado por la hinchada del Barça, que aún no sabe en qué escenario recibirá su equipo al Valencia y que asiste incrédula a la actualidad del club.

Fermín se queda en el Barça. De momento. Y, de momento, se aparcará un asunto incómodo, como es el de poner en el escenario a un canterano para salvar la realidad de un Barça que cierra el mercado con las mismas estrecheces y problemas que los últimos años.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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