Rodri apareció de repente en el escenario del Barça. Apenas acabado el Mundial comenzó a circular su nombre como objetivo de la dirección deportiva azulgrana… Y lo que en principio parecía utópico, principalmente por su relación con el Real Madrid, es ahora muy factible.

Esperando a Cancelo y sospechando que no se reforzará la defensa, es el gol la asignatura pendiente en el mercado en clave Barça. Encontrar o no un sustituto a Lewandowski pero asegurar goles se entiende tan fundamental como desatascar el asunto de Ferran Torres, cuyo futuro no se dibuja claramente en azulgrana. Son tantos frentes abiertos que plantearse el fichaje de Rodri no se planteaba ni por asomo. Y el cambio se entiende entre inaudito y excepcional.

Necesidad o golpe

Se descubre alrededor del Barça, simplemente echando un ojo a las redes sociales, que la incorporación del mediocampista del Manchester City levanta muchas expectativas… Pero casi tantas por su propia personalidad y el salto de calidad que, se afirma, ofrecería al equipo de Hansi Flick como por el hecho de arrebatárselo al Real Madrid.

Es tanto tenerlo como que no lo tenga el rival. Es dejar a Mourinho huérfano de un líder futbolístico evidente, del jugador capaz de dirigir a su equipo, de tener, por fin, un tipo que se asemeje a Modric. Es potenciarte… y debilitar al contrario. Debilitar suena fuerte cuando, de hecho, ni se ha sentido el Madrid propietario de un jugador al que, leyendo y escuchando ciertas cosas, ya no se sabe si quería o no.

Menuda bala hemos esquivado se ha llegado a leer de algún gurú madridista, que en un abrir y cerrar de ojos ha pasado de considerar a Rodri como el fichaje definitivo a hablar de él como si fuera un cualquiera, físicamente acabado y poco apto para seguir en el fútbol de primerísimo nivel. Sí… del futbolista considerado MVP del último Mundial.

Deterninante

Pero, centrándose en el Barcelona… ¿Hasta qué punto es necesario o imprescindible Rodri? Los buenos futbolistas nunca sobran es una afirmación tan evidente como en ocasiones incierta. El caso de Griezmann es palmario para explicarlo. La lesión que padece De Jong puede ser un argumento para explicar el encaje y entrada del madrileño en el vestuario azulgrana…

Pero también es verdad que si en su momento Griezmann, obvio, nunca pudo ni plantearse discutir el puesto a Messi, ahora Rodri sí puede frenar el crecimiento que tanto se elogiaba hasta hace nada de Bernal y, también, perjudicar un ecosistema muy definido en el centro del campo azulgrana.

Está claro que (incluso sin la llegada del mediocentro del City) Marc Casadó tiene muchos números para dejar la plantilla pero habrá que ver el beneficio o perjuicio que provocaría la presencia de Rodri para Pedri o Gavi. El juego del mejor mediocentro del fútbol actual, no se olvide, no tiene la rapidez que muchas veces se ha visto en el fútbol del Barça de Flick y si por un lado ya se especula con un cambio de sistema en el caso de no apostarse por un 9 clásico que sustituya a Lewandowski, la entrada del madrileño aún hace sospechar que el cambio del equipo azulgrana será muy acentuado.

Habrá, o habría, que ver si para mejor o no.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *