El Sevilla no había ganado aún esta temporada en el Sánchez Pizjuán. De hecho acumulaba desde mayo cuatro derrotas y un empate como local hasta que llegó el campeón. Un Barça herido por la derrota ante el PSG y con el ánimo de reivindicarse… Y que fue goleado por el equipo andaluz. 4-1: lo nunca visto con Hansi Flick en el banquillo.

«No. La peor derrota fue la de Milán. Esta hay que aceptarla y mejorar» resolvió después el entrenador tras contemplar desde el banquillo el desastroso partido del Barça. Un partido que empezó mal y acabó peor. Probablemente el más desdibujado de los 70 oficiales que lleva en el club.

Falta de intensidad (como denunció Pedri) y falta de fútbol se mezclaron fatalmente. Y falta de presión «arriba» como avisó con buenas palabras y no se sabe qué intenciones Cubarsí. «Hay que empezar a presionar arriba como se hacía el año pasado» disparó el joven canterano mientras en el vestuario todos se relamían las heridas.

Mejorar

Suele decirse que tras estrenarse con éxito, la segunda temporada es la más difícil para un entrenador. Y Flick está en ese escenario. Tanto que en estas siete semanas de curso (diez partidos) ha sumado avisos en la sala de prensa. En la del Pizjuán, tras el 4-1, prefirió no cargar las tintas contra nadie, pero puede suponerse que habrá tiempo para ello.

Al poco de comenzar la campaña denunció los egos, cuando el fútbol evidenciaba un bajón evidente respecto al año pasado. También se refirió a Lamine Yamal y defendió al club señalando a De la Fuente. Una serie de discursos que marcan tendencia y muestran el carácter de un técnico en plena sintonía con el club.

El Barça no está al nivel que mostró la pasada temporada. Y eso es una evidencia. El del Puzjuán fue el segundo partido en encajar cuatro goles bajo el mando de Flick (4-2 en Pamplona). Y esta fue la segunda ocasión en que se enlazan dos derrotas. La señal evidente, clara, de la necesidad de mejorar.

Riesgo

Desde abril de 1995 no encajaba cuatro goles el Barça en el campo del Sevilla. Fue, entonces, un 4-2 que sentenció al Barça de Johan Cruyff en LaLiga… Algo que no debiera ocurrir ahora. Aunque ahora se entiende fundamental mejorar y minimizar los riesgos.

Porque esta vez el riesgo fue suicida en el Sánchez Pizjuán. Matías Almeida supo leer a la perfección el partido y el vértigo e inteligencia de sus jugadores en las contras dejó desnudo y KO al Barça. Si es verdad que la derrota se inició con un penalti más que discutible, también es cierto que la primera mitad del campeón fue horrible. Sin más.

Nunca se había visto al equipo de Flick tan falto de control, perdido y desmontado. Szczesny se multiplicó sin poder evitar el 2-0 de Isaac y aunque Rashford (golazo) descontó en la parte final del primer tiempo, luego no se pudo.

Cambió el argumento futbolístico el entrenador y dominó mejor (lógico) el Barça. Fue a más y rozó la igualada hasta fallar un penalti Lewandowski, momento en que volvió a caerse. Y en el desemboque, con los dos errores ante puerta de Bardghji, se cayó el equipo.

De la derrota mínima a la goleada transcurrieron cinco minutos fatales. Fatal para la estadística y para la imagen de un campeón herido, necesitado, con urgencia, de mejorar para recuperar aquella versión que tanto enamoró.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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