Lewandowski mediante, el Barça recupera el ánimo y la sonrisa. Le cuesta, todavía, enlazar el juego pero una victoria, en las condiciones actuales, vale su peso en oro. Así se sacó de la manga tres puntos trascendentales para asegurar la segunda plaza y acercarse al liderato. Se frenó el Real Madrid en Vallecas ante un contestòn Rayo Vallecano y le respondió con solvencia, y cuatro goles, el campeón en Balaídos.

Tres puntos separan ahora a los dos grandes, cuando se llega a otro parón por selecciones, y tres goles anotó un Lewandowski que no se da por aludido a quienes empiezan a dar por acabada su carrera en el Barça. Anotó el 0-1 con un penalti de esos que se protestan si se pitan y se contestan cuando no se señalan. Marcó el 1-2 rematando un medido centro de Rashford y, otra vez asistido por el inglés, aseguró la victoria con el 2-4.

Entre todo ello, el golazo (remate de primeras) de Lamine Yamal y los de Carreira y Borja Iglesias que si algo hicieron fue señalar otra vez a Szczesny y a la fragilidad defensiva, una labor a la que De Jong no sabe, o no quiere, acostumbrarse.

Firmeza

Después de enlazar tres partidos como visitante sin ganar, algo nunca visto bajo la dirección de Hansi Flick, el Barça recuperó la calma y, en cierta medida, el convencimiento. Sigue lejos de su mejor versión y le cuesta romper los partidos. Sigue encajando goles y le cuesta dar con la tecla para ser ese equipo lanzado, alegre e inasequible al desaliento.

Porque en Balaídos sobrevoló el fantasma del fatalismo cuando apenas anotar el 0-1, perdonó Rashford el 0-2 que habría herido de muerte al rival y llegó a la contra el empate de Carreira. Un volver a empezar que le costó en el ánimo y motivó que volver a trabajar.

La ventaja se llamó Lewandowski, atento a los controles, listo al ganar la posición y excelente al rematar esos medidos pases de un Rashford que mezcla excelencias y horrores. El Barça no está ajustado, pero vuelve a ganar.

Y las victorias traen la calma. Tan necesaria en este parón aprovechando el frenazo del Madrid. Sobre el papel todo está por ganar y nada está perdido.

Por JordiBlanco

Periodista. Del 64.

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