Rodri ya respira en azulgrana, el Barcelona marca agenda para su presentación y el fichaje, el puñetazo recibido por el Real Madrid, promete emociones casi olvidadas entre los dos grandes del fútbol español. Es tanta la incredulidad con que se recibió alrededor del Bernabéu el cambio de rumbo del mediocampista del Manchester City que todos los elogios y euforia desmedida con que presentaban su incorporación al equipo de Mourinho se han convertido en desprecios, pasotismo y avisos sin más justificación que la impotencia.
El sucesor de Busquets llama a la puerta, justo el día en el que Sergio regresa al club para guiar junto a Belletti a los chavales del Barça Atlètic. Con Sergio Busquets Guardiola recuperó en su día el símbolo del mediocentro, convirtiéndolo en el mejor del mundo de esa posición, mejorando (que es mucho decir) su propia figura que catapultó Johan Cruyff en el Dream Team. Es un auténtico paso al frente, rescatando un rol del pasado y que se supone excepcional.
El fichaje de Rodri por el Barça ha sido ya analizado de todas las maneras, quizá por algunos exagerando su excelencia, sin duda por otros rebajando (cuando no despreciando) su impacto y por otros, los que de verdad entienden del negocio porque fueron protagonistas destacados en su momento, puesto en su justa medida. Alguien como Jorge Valdano, por ejemplo, de quien no se puede dudar su madridismo. Es un fichaje «estratégico para el Barça. Vale 35 millones su aporte al Barcelona y 40 millones lo que le resta al Real» expresó, resolviendo que en el equipo de Flick destacará el «efecto de su juego», algo que en el Madrid «habría sido una revolución«.
El Gobernador
El Madrid, con los fichajes de Diomandé (el más caro de la historia del club merengue) y Espí, suma poder ofensivo. Con las incorporaciones de Cucurella y Dumfries intenta resolver, otra vez, sus problemas y fallas en los laterales… Pero sigue sin darle al equipo un sucesor, digno, de Modric. Es insólito que teniendo la oportunidad de sumar al mejor mediocentro del mundo para darle criterio a su fútbol y regalar un líder de acero a Mbappé o Vinicius… Lo haya dejado escapar como si nada.
Y si eso es insólito, se adivina catastrófico para sus intereses que ese futbolista, Rodri, vaya a parar al Barça. El campeón de las dos últimas ediciones de LaLiga añade al Gobernador de la selección española campeona del Mundo que tenía un indiscutible sabor azulgrana. El golpe de efecto del Barça, de Deco, se entiende brutal.
El equipo de Flick ganará una pieza primordial en su faceta defensiva, por cuanto Rodri no ahorra esfuerzo en el momento de cubrir cualquier espacio para ayudar a los centrales, acostumbrados, por obra y gracia de su entrenador, a defender muy arriba… El Barça también ganará eficacia, se supone, en el juego de posición. Es probable que rebaje una marcha en su vértigo, pero tanto Pedri como Olmo, Fermín y Gavi agradecerán el liderazgo de un compañero al que conocen bien. Y que les ofrecerá más y mejor perspectiva de juego ofensivo.
¿Qué decir de Lamine Yamal, de Gordon, Adeyemi o Raphinha? La visión y lanzamiento de Rodri se echará tanto de menos en Manchester como se trasladará de la selección española al Barça. Dos veces, dos, le regaló elogios indisimulados el mediocentro a Lamine Yamal… Habrá que ver, descubrir y disfrutar su entendimiento en azulgrana.
Sin descanso
A Rodri acompaña Joao Cancelo, fichaje de gran valor deportivo por lo que ofreció el último curso y desconocido coste económico tras llegar con la carta de libertad desde Arabia Saudí. Pero no serán, se insinua desde las oficinas del Camp Nou, los últimos fichajes de este Barça que en el tercer proyecto de Hansi Flick quiere dar el paso adelante definitivo.
Se mantiene una leve, mínima, esperanza por fichar a Julián Álvarez y mientras se suman nombres a las especulaciones, con Oyarzabal y Gyökeres como últimos protagonistas para la sucesión de Lewandowski, no se descarta la opción de un cambio estratégico en el juego de ataque. Y aunque no estuvo en el centro del escenario, ya no se descarta la posibilidad de atacar el fichaje de un central que acompañe a Cubarsí… Y que bien podría ser, eso gustaría, Laporte, su compañero en la selección.
El Barça no descansa y promete, sobre el papel, conjuntar la mejor plantilla de la era Flick. Enlazar un tercer título de Liga que solo lograron Cruyff (cuatro) y Guardiola es un reto evidente. Conquistar la Champions debe ser un objetivo ilusionante. Y alcanzable, desde luego.
